Wednesday, August 16, 2006

Terapia Zen Shiatsu

Las terapias “alternativas” o “complementarias” suelen ser una adopción cultural de diversas formas de sanar y mejorar que antiguas civilizaciones han desarrollado durante siglos y hasta milenios.
Una de las tradiciones más antiguas que Occidente está aprendiendo a revalorizar es la Medicina Tradicional China y sus derivados. El más reciente “descubrimiento” que ha llegado a Uruguay es el Zen Shiatsu, un masaje terapéutico japonés basado en principios de esta medicina, los mismos que sirven de base a la acupuntura.
Aunque la acupuntura es más conocida en el mundo occidental, no sucede lo mismo con el shiatsu, terapia que trabaja sobre el mismo mapa corporal que la acupuntura. En lugar de emplear agujas, el terapeuta o “shiatsuka”, ejerce presión con los dedos, pies, rodillas o antebrazos.
De hecho, se cree que el empleo de agujas pudo haber sido una técnica desarrollada a partir del modelo realizado con la simple presión de los dedos sobre los “puntos energéticos”. Los defensores del masaje terapéutico opinan que la utilización de agujas fue quizás una manera de aliviar la tarea del acupunturista que resulta física y emocionalmente mucho menos demandante que la de un shiatsuka.
En el shiatsu, el contacto directo entre el cuerpo del terapeuta y el del paciente no es un elemento secundario sino la base sobre la que se construye la relación terapéutica. Una sesión corriente de shiatsu, que dura aproximadamente una hora, comienza con una serie de preguntas simples y un diagnóstico realizado mediante una ligera presión en diversas zonas del vientre del paciente.
Los maestros de shiatsu suelen decir que buena parte del éxito de la terapia depende de la capacidad del terapeuta para leer el mapa de la energía orgánica del paciente en esos primeros minutos de cada sesión.
Este mapa energético está formado por una serie de “puntos” dispuestos a lo largo de 12 meridianos, las líneas por las que fluye el “ki” o la energía corporal. Esta es la base de la comprensión del cuerpo humano que tiene la Medicina Tradicional China.
Hallazgos arqueológicos sugieren que hace 10 mil años, los chinos del neolítico ya practicaban la acupuntura. El shiatsu no es sino una derivación japonesa “moderna” de esta antiquísima tradición.
En Uruguay, la Universidad Católica ha sido el primer centro de estudios terciarios en incorporar una vertiente de esta técnica, que cuenta con gran reconocimiento en importantes centros médicos de países como Estados Unidos e Italia. Desde el año pasado Diego Sánchez, terapeuta shiatsu, dicta en dicha Universidad un seminario de postgrado, dirigido principalmente a psicólogos o estudiantes de psicología.
El zen shiatsu es una variante del shiatsu que propone una visión más integral del proceso terapéutico. Mientras que el shiatsu, al igual que la acupuntura, trata al paciente acostado en una camilla, el Zen Shiatsu parte del principio de mutuo apoyo físico entre dador y receptor, realizado en el suelo, sobre un futón (colchón tradicional de cascarilla de arroz).
Los principios que sigue el dador de la terapia Zen Shiatsu son: ser natural, estar presente, ser reverente, realizar la presión de manera continua y armónica y utilizar todo el tiempo ambas manos. Cuerpo, mente y espíritu de paciente y receptor forman entonces una unidad y toda dolencia o enfermedad, se aborda simultáneamente en esos tres planos. En tal sentido, el Zen Shiatsu es una de las terapias que mejor merece el disputado nombre de “medicina holística”.
El creador del zen shiatsu, Shizuto Masunaga, profesor de psicología en la Universidad de Tokio, ya fallecido, reconocía que el shiatsu lograba curar enfermedades con una simple presión en ciertas zonas, pero que, como el zen, es “algo que no puede explicarse racionalmente y que debe ser experimentado en vivo”. Las viejas tradiciones de masaje terapéutico descansaban en un fondo filosófico que el Japón moderno y occidentalizado estaba olvidando. Masunaga propuso volver a una comprensión más integral del ser humano y de la naturaleza en su conjunto.
Por eso, a diferencia de otras formas de shiatsu, que pueden practicarse también sentado o en camilla (esta última es la forma en que lo practica Sánchez, por ejemplo), el Zen Shiatsu solo puede realizarse sobre el piso. Esto exige una enorme capacidad física por parte del terapeuta pero es, según muchos, la única forma “auténtica” de practicar zen shiatsu.
El principal introductor y difusor del zen shiatsu en Uruguay es Giuseppe Livraghi, milanés que se casó con una uruguaya y llegó a nuestro país en el 2000. Pino, como todos le llaman, dirige la Asociación Tai, dedicada exclusivamente a la enseñanza y difusión del Zen Shiatsu. Livraghi se formó en Milán, donde se encuentra una de las escuelas de Zen Shiatsu más importantes que existen fuera de Japón. Otra es la de Wataru Ohashi, japonés radicado en Nueva York y quizás el principal sensei (maestro) vivo de esta terapia junto a Carola Beresford Cooke, directora del Shiatsu College de Londres.
Tai imparte cursos de Zen Shiatsu en cuatro niveles y ya cuenta con una primera generación de estudiantes avanzados que han abierto sus propios caminos. Melisa Machado*, formada con Livraghi y con Ohashi (quien cada año dicta un seminario especializado en Buenos Aires), ha abierto un consultorio en Punta Carretas. “Creo que entre nosotros, occidentales, el Zen Shiatsu debe integrarse a nuestra forma de ser que no es japonesa ni china. Los principios de la Medicina Tradicional China y de la filosofía taoísta, deben combinarse con una formación en psicología occidental y otras disciplinas psico-corporales como el Aikido o el Tai chi. Debemos atender al paciente de manera integrada y natural, y para ello tenemos que lograr complementar la sabiduría oriental con los aportes de la psicología occidental y un trabajo espiritual personal”. Lejos de las montañas de Nepal y las costas niponas, la milenaria sabiduría china parece revivir y renovarse en nuestras tierras orientales.